¿EL PESAR EVITABLE?
Con todo el dolor, que nos embarga, nunca podremos olvidar aquel «papá ven en tren» émulo de la felicidad; también de la seguridad.
Hoy recuerdo, emocionado, aquellos paseos en tren Jaén-Espeluy y vuelta, con los que mi abuelo deleitaba a sus nietos, con la única condición de habernos portado bien y de «no haber dejado nada en el plato».