
Yacer para ver qué tal,
no es instinto natural;
ni mucho menos amar.
Es dolo y COMPLICIDAD.
Ha sufrido mi instinto
compungido,
un brusco espasmo
que, creyendo placentero,
no lo he quedado, en absoluto,
complacido.
Sin dulzura, el devaneo
provoca hastío,
sensación de estar vacío
y también nudos de asco.
Me abalanzo, con premura,
hacia el lavabo
a enjuagarme el disoluto
desencanto…
El sufrimiento, en el mundo, provocado por las «animalismo sexual», despojado del nexo afectivo, supera al generado por el cáncer, la Covid, los ataques de corazón y los accidentes de tráfico, juntos.
doctorpoeta