¡Que nunca más tengamos que intercalar un quizás para el retorno de la felicidad, sino que avanzando por la ruta de la certidumbre y esquivando el garlito de la impostura, la sintamos rendida a nuestros pies!
¡Que nunca más tengamos que intercalar un quizás para el retorno de la felicidad, sino que avanzando por la ruta de la certidumbre y esquivando el garlito de la impostura, la sintamos rendida a nuestros pies!