UN DESLIZ FUE SANACIÓN

Amaste desprotegida,

con rasguños, siempre

herida,

tan desvalida y pueril,

sin pensar, sin previa cita,

fue ignominia y yo la vi.

Decidiste otro momento

y el instinto te cegó:

lo diste todo en la entrega,

tu sed sació la pasión

y tu cura fue otro ardid

Fue de pronto, lo miraste

y viste tu sanación

(antiséptico momento):

El “piel desnuda” de oro viejo,

tostada sin protección,

antes de lanzarse a nado,

con sus manos te apresó; 

sin complejos ni preguntas,

bromas os disteis los dos

cuando caisteis al lago

y, con risas y arrumacos,

la delicia os salpicó;

la fogata se apagaba

y cuando salisteis del agua,

con un beso se atizó.

Todo,  tan fácil y franco,

en silencio transcurrió;

sólo un verso soterrado,

desde el sueño del poeta,

el renacer proclamó.

Aguas bravas y remansos,

van al mar sin remisión

y en amor, como en el río,

el caudal es variable

y tiene que recebarse

porque siempre aguarda

el mar

aunque dure el estiaje.

doctorpoeta

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