Fue ignominia lo que vi:

Sin rubor, ni acuerdo previo,

¿gozabas? desprotegida,

tan desvalida y pueril

con la bestia enloquecida.

Y, otra vez, salió al acecho;

el mal augurio empeoró

y tu instinto enardecido,

pareció, no tener cura.

Pero un golpe de fortuna,

de una mirada surgió:

Un moreno “verde Luna”,

de “oro viejo”, piel curtida,

horneada a pleno sol,

antes de lanzarse a nado,

con sus manos te abrazó.

Sin rodeos, ni cortapisas,

bromas os disteis los dos

y el zambullido en el lago

entre risas y arrumacos,

de empatía, os salpicó.

A la salida del agua,

tan dulce y amoroso rol

en silencio transcurrió;

el fuego languidecía

y un suspiro lo atizó.

Avanzabais, de la mano,

por el remanso de amor

cuando un verso, entusiasmado,

el renacer proclamó.

¡Feliz llegada a la vida!

doctorpoeta

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