TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA EN LA NIÑEZ, PREADOLESCENCIA, ADOLESCENCIA Y GENTE JOVEN.
La frecuencia e intensidad del trastorno puede ser compatible con el estado de desarrollo psicosocial. Un trastorno, de la forma de alimentarse un lactante, puede ser consecuencia de un problema de vinculación niño-madre-cuidador. Raramente se puede deber a deterioro psicológico. El motivo del rechazo, a las edades de 2 o 3 años, pudiera explicarse a la exigencia de autonomía de los niños, respecto de sus cuidadores.
En el tratamiento de estas alteraciones en la niñez, debe evaluarse el estado nutricional y en su defecto, tratar de reponerlo de manera urgente.
Ante un rechazo activo del alimento recomendable han de programarse comidas de distribución programada, evitando los tentempiés, entre ellas.
Ante los trastornos de la conducta alimentaria, que aparecen en edades tempranas, habría que descartar alteraciones anatómicas y/o fisiológicas que dificultaran la ingesta y, ante la posible ingestión de productos no nutritivos, el pediatra debe pensar en ellos, reconocerlos y actuar en consecuencia.
Pasados los 6-8 de edad y en las fases de pre-adolescencia y adolescencia, la aparición de este tipo de trastornos sí podría ser explicada por la concurrencia de algún tipo de de desorden mental.
Pudiera entrar en el repertorio clínico la denominada ANOREXIA NERVIOSA clínicamente variable, desde el leve rechazo del peso corporal por una percepción discreta de la imagen corporal, a manifestar un temor intenso al «excesivo» peso, que contrasta con la ausencia de patología que pudiera provocarle ese aumento.
La predilección por el sexo femenino, hace de la amenorrea un síntoma bastante constante. Se acompaña de deterioro de las constantes vitales, desequilibrios electrolíticos, anemia, hipoglucemia, El calcio, magnesio y la T3 (hormona tiroidea) experimentan bajadas, a veces muy importantes.
Son reconocibles, en función de sus hábitos, dos tipos:
- El restrictivo; el paciente pudiera ingerir escasamente alimentos, aunque después, utilizando su intimidad, se provoque el vómito (bulimia) o se purgue para provocarse diarreas frecuentes. El uso de diuréticos pudieran provocar deshidratación
- El compulsivo-purgativo; el paciente tiende a “hincharse” de comer, si se siente observado, aunque luego se purga, igualmente, de manera compulsiva.
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