LA PARADOJA DEL MATERIALISMO SIBILINO
El «dogmatismo buenista» se arma en una sociedad adocenada; promete el «paraíso» con jerga de carmelita descalzo y, con astucia (ingeniería social mercenaria), va inoculando dosis altas de camelo en la gente, para generar reacciones de pleitesía; el fervor incondicional crece sin caer en la cuenta de la frustración por los continuos y sangrantes desengaños: «El advenimiento está por llegar, pero no importa; hay que mantener viva la esperanza». El efecto interpretativo, la insistencia del apuntador y la retórica malabarista provocan una admiración tal que, asumiéndose como digna de agradecer, los «cortitos» se lo tragan e incluso «caen de hinojos», besan las manos del ínclito y les resulta placentero que, una y otra vez, se la metan doblá». ¡Lo que hay!
@doctorpoeta, con los pies en el suelo o, al menos, lo pretende.