¿Lloraré mucho, hasta el fin y también si rezaré, sin poderte
hacer cambiar?
Sucedieron años más, fatídico ritual; fuere claro o fuere oscuro,
solo repensaba en ti;
y asumiendo mi desgracia hice ocultar, en mi entraña, tu indecencia
y tu impiedad;
mi salud ya me avisó, que mucho se resentía.
En mi pueril necedad, un poeta me creí: ¿Un consolador final
que, tras de tanto penar, me pudiera hacer feliz?
Sin embargo, no fue así…
Mi corazón mejoró y mis ojos, sin llorar, el verso final leí; habló de tu
desertar, de mi calma y de tu hablar contra mí.
¿Permanecería infeliz, aunque llegara el hastío de mi llanto y mi
sufrir?
La pena no mereciera, o puede que fuera que sí y cada día,
tras dormir,
voy a enjugarme los ojos para mejor sonreír…
¡Al menos lo intentaré!
@doctorpoeta