No basta con el sentimiento arraigado del amor. Además, lo metafisico, lo sublime, ha de engalanarse con un impecable aspecto personal así como con la necesaria estabilidad psicológica que deriva de la propia felicidad. El aroma a lavanda y azahar debe impregnar las impecables muestras de seguridad, estabilidad, salud, fortaleza, dignidad y cordialidad: LO ESENCIAL ENGALANADO CON LO SUBSTANCIAL
@doctorpoeta