¿CON QUIÉN NOS GASTAMOS LOS «CUARTOS»?
La anarco-filosofía se empeña en demostrar que es posible vivir sin esperanza, sin valores, sin distinguir entre el bien y el mal; la ociosidad y el aburrimiento son más proclives a estas tendencias, que pudieran amenizarse con «alcohol y porros»… En cambio, la ética defiende que es más grato, existencialmente, vivir con esperanza, con valores instalándise en el bien, tratando de poner un muro al mal; por supuesto que su seguimiento exige más esfuerzo y atención y las aficiones suelen ser más edificantes. La línea divisoria se debe trazar en las repercusiones sobre el perjuicio, beneficio o inercia de quienes tienen consolidado su derecho a vivir; es decir sobre uno mismo y sobre los demás, valorando los efectos, que pudieran ser clínicos, de satisfacción y equilibrio, o de desagrado y desequilibrio, derivados de la injerencia de estos mentalismos, muchas veces interesados por clientelares
@doctorpoeta