MUCHOS LOS LLAMADOS
Es sublime el don del
Cielo,
y muy grata la ilusión.
de salvar nuestro destino
porque, a un ser como yo,
que era ciego, ahora veo,
y cuando estaba perdido,
la Providencia me halló.
A tener temor de Dios,
me propuso, por favor,
cuando socorrió mi
histeria
y los demonios, calmó;
¡Cuán preciso fue ese don
que le dio paso a mi vida
al ritmo del corazón!
Mil peligros,
cien fatigas y mucha desilusión
voy logrando superar;
va tirando de los dos,
para llegar a la par
y aunque pasen muchos años,
sea con frío, o con calor,
siempre tendremos presente,
dar las gracias al Señor.
¡Impagable, tanta gracia,
muy dulce nos sabe el don,
que nos allanó el destino
a dos seres como yo!
@doctorpoeta