Es una vergonzosa realidad, consecuencia de los «cacareados avances sociales», no ya una transformación de les estructura familiar, sino una auténtica destrucción, en muchos casos. La convivencia, poco menos que tribal en comunas, corralas y no hablemos de alquileres, es la auténtica realidad de un modelo oficioso de malvivir, en contraste con la domótica avanzada de casoplones y residencias oficiales. Así está el patio tras la llegada de la «redención».
@doctorpoeta