Mi corazón,
muy sensible ante el dolor,
late, de forma prudente,
con los suspiros de amor;
y si ataca el desamor, los latidos
se enfurecen.
El alma, cerca presente, recoge
felicidad,
del suministro que va;
y a pesar de tanta euforia, ha evitado
alardear
que, aunque sea la vida hermosa,
(más que una radiante rosa)
en un tris puede cambiar…
Y una arritmia, peligrosa, ponga la
cosa tan mal,
que precise de otras cosas e ingresar
en Vascular.
@doctorpoeta