¿A MÍ CON ESAS»?
Superada la batalla, que conturba,
negra y triste como un sucio carbonero,
doy las gracias, a mi Dios, que se persigna,
porque sabe que, mi lucha es lo primero.
Eludiendo contingencias de la vida
no he gemido; no he llorado; no he sufrido
y ante un golpe brutal de un “aguerrido”,
mi cabeza, hecha trozos, sigue erguida.
Porque allende este lugar de desencanto,
donde fluye el horror de la indecencia,
la amenaza, de tantos años, que en mí pasan,
no me llena de terror; sí, de esperanza.
No me abruma ver las piedras del camino
y tampoco ver firmada mi sentencia;
yo dirijo mi destino porque, puestos a mandar…
¡Yo soy el coronel de la experiencia!
#doctorpoeta