La vida amable y el amor conviven juntos. No hace falta comprobarlo en más más de un lustro, si un «te quero» en un segundo, da constancia y es muy rápido y mejor.
Moría mi corazón y su latir, alterno y lento, comenzó su resurgir cual flor abriendo. Surgió la «maniobra de la fiel resurrección» para, rápido, aplicar masaje externo: “Cuando la mano del amor golpea con fuerza, la vida brota como un parto natural, llegado a término, con buenas contracciones de expulsión.
De partir, mi languidez hacia la niebla triste y fría y con sus alas rotas por severa frustración, a ofrecerse para mí la dulce vida, que me canta, me sonríe y que me «aplica» un apretón, queda por medio un bello logro: el usufructo, tan preciado y bien hallado, de la dicha y del amor.
@doctorpoeta