La esperanza es ansiògena e irreflexiva porque, la mayoría de los anhelos que debe revertir a los esperanzados, son poco factibles. No obstante, ahí se tiene, se acude a ella y quien no se consuela es porque no quiere.
La esperanza es ansiògena e irreflexiva porque, la mayoría de los anhelos que debe revertir a los esperanzados, son poco factibles. No obstante, ahí se tiene, se acude a ella y quien no se consuela es porque no quiere.