TRANSICIÓN SUEÑO-VIGILIA
Pasas tú y permanezco callado.
En tu vista percibo tu queja del mundo,
que te hace llorar.
No quiero escuchar
más allá de tu mente fecunda,
donde empiezan mis sueños.
Henchido y ufano, me insistes
que sea, con los pies en el suelo,
el guía de tu amor.
Si me bajo de ti
y ofuscado despierto,
voy sufriendo de celos y angustia,
por razones de honor.
La brisa acaricia, besando mi sombra
y el canto, que empiezo,
toma prisa y camina hacia el dulce camino
que conduce hasta Dios.
Adagio del alma que,
rimado con versos,
va en busca de ti
y un mensaje te envía
¡Óyeme, por favor!
¿Es la hora oportuna de fichar donde tú?
¡Campanas del alba y el gallo tenor,
que el beso ameniza!
doctorpoeta