
LA PÉSIMA GESTIÓN DE UN PROBLEMÓN; CUANDO MENOS, ESPURIA
Deberíamos haber tomado buena nota de la enseñanza recabada del problemón infeccioso que azotó, con crueldad, a los enclaves más expuestos y a la población más vulnerable, muchas veces dejada de la mano de Dios; en consecuencia ya se ha visto dónde, exactamente, se habrían tenido que levantar baluartes; la población en general, sin factores de riesgo y sin haber estado sometida a una exagerada carga viral, porcentualmente, bien.se vió muy poco afectada o bien sólo prentó sintomatología menor, en los peores momentos. Por ende, en la fase evolutiva ya con el virus atenuado aunque con tendencia a mutar, en el rigor de la normativa se debió hacer hincapié en una necesaria llamada a la prudencia, sobre todo en lugares cerrados, con el aval de una información realista y siempre estando a la expectativa de cualquier eventualidad. La idea debió dirigirse insistiendo en la necesidad de llevar una vida aséptica, sin prejuicios ni miedos, sabiendo cada uno lo que tiene que hacer.
Es, deontológicamente preceptivo, neutralizar la cruel realidad de los trastornos psicopatológicos derivados del impacto. Cerrar una empresa por haberse detectado varios contagios asintomáticos de una infección fue, cuando menos, una irresponsabilidad científica, sociológica, laboral y existencial; bastaría, a mi juicio, con vigilar la aplicación de las medidas ya conocidas. Fue inaudito pretender una epidemia sin contagios en cada una de sus fases evolutivas; lo que sí hay que explicar, en qué momentos y en qué espacios, el contagio pudiera generar lainfección, catalogable de letal, gravísima, muy grave, moderada, leve o intranscendente. Precisamente de los contagios deriva el efecto antigénico que, generando anticuerpos en el huésped, fomenta la inmunidad de rebaño. La alarma y tras de ella, la preocupación e incluso el temor, debieron aparecer al proliferar casos de ENFERMEDAD, con sus variables de pronóstico y escalada progresiva de fallecimientos, que llevarían a decisiones enérgicas de carácter preventivo y terapéutico. En Patología se descubrió que la muerte, a la que con sus preceptos trata de evitar, no só fue atribuible a la Covid, sino a otras múltiples afecciones cuya letalidad hay que encuadrarla en el rigor de la estadística, aunque de frecuencia variable, muchas veces equiparable y otras, superior, o muy superior, a los fallecimientos por la propia infección. En los informativos, el término CASOS nunca debió relacionarse con CONTAGIADOS, sino con INFECTADOS, así denominados porque ya presentaban síntomas clínicos.
@doctorpoeta