
A LOLA
¡Cuánto dolor, madre mía!
Si tu nombre es sufrimiento,
nadie como tú sufrió.
Mi corazón se resiente
y, con sangre del puñal,
tu dulzura te hace fuerte,
y me ofreces transfusión.
Dame cita por favor,
me la das, en día normal,
porque, hoy, es tu día festivo
y lo quieres celebrar.
¡Y, por mucho que te hiera,
tu nombre es bello, DOLORES!
¡MUCHA FELICIDAD y un besazo que te duela. Ttambién a la Pasionaria, ejemplo de sufridora aunque, a veces se pasó!
doctorpoeta