
La economía mundial ya no radica de manera clara o fundamental en las naciones, en el desenvolvimiento de los pueblos, sino que se encuentra cada vez más atrapada en las férreas garras de las corporaciones trasnacionales y los lobbis financieros, mangoneadas por el “elefante blanco”, cuya obsesión única es la de maximizar los beneficios, sin importar los medios para lograrlo. Las decisiones del accionariado quedan relegadas a un cínico y manipulado, pretexto. Se puede decir que los flujos de riqueza mundial cada vez están más monopolizados. En el hartazgo de la gente, y su reacción, radica el frenazo al globalismo
doctorpoeta
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