
OPERA PRIMA
Se veía venir: Las dudas de ella le habían exigido decoro y franqueza y él asentía con muecas de pillo. No pudo ser; se esfumaba el “tal vez” y eligió, por la fuerza, bajar la cabeza y seguir otra senda, sin saber el destino y cómo llegar. A raudales llovía, sobre aquel trovador, sin paraguas ni asilo; un instante, escampó; la distancia fue olvido, enfangándose, erró y al resguardo de un pino, un poema escribió…
doctorpoeta
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