
Tantas lágrimas perdidas
levantan contracorriente
que corrige la deriva:
el destino ya se atisba
porque el rumbo es consecuente
y, hábil, la aflicción, esquiva.
Es de noche:
a babor, por sotavento,
al reflejo de la Luna,
suenan sonajas de plata,
suaves mecidas de cuna;
un eructo complaciente,
de una nana, su ternura,
el relente de la brisa
y una mamá sonriente
más radiante que ninguna.
doctorpoeta
Comentarios recientes