
¡MAJESTAD!, SEÑORES ¿POLÍTICOS?:
En mi nombre, y en el de quienes ya estamos de vuelta, les ruego, encarecidamente, que cumplan con el deber de hacer felices a todos sus administrados y, muy especialmente a quienes van a recoger el testigo de nuestra existencia. No se vislumbra firmeza en el pulso, acierto en las decisiones y previsión del medio y largo plazo, sino todo lo contrario. Ojalá que, nuestro temor de infortunio para ellos, sea infundado y encuentren el camino expedito y oportunidades para luchar en la vida, que, en verdad, merece la pena.
Entonces, DESCANSAR EN PAZ, dejaría de ser un epitafio convencional, para convertirse en el confortable destino tras un adiós agradecido.
Con toda mi consideración y respeto,
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros
Comentarios recientes