UN HAMBRIENTO QUE ES MUY FINO
TEN PRESENTE Y NUNCA OLVIDES No contemples, distraído, la angustia de un sueño herido: tantos lamentos a gritos que traspasan las paredes enguatadas donde vives. Aunque vas ensordeciendo, bien los oyes y es cinismo simular que no lo entiendes. ¡Escucha, con la puerta bien…
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