¡AL MAL TIEMPO, BUENA CARA!
LA FIEBRE DEL VIERNES NOCHE Aprovecho un intervalo, de estornudos “en salvas”, para ver a Dios en la fuga de la fiebre y en mi decisión de enviaros ¿un beso?; no, no, no, muchos, cientos, miles… ¡Más que estrellas!. ¡Blanquead, con pureza…
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