TRAS LA DERROTA, ¡A GANAR!
DESPEÑADAMi lágrima precipitapor la sima del destino;alguien la quiere salvary enjugarla con suspiros; quizás logre el cometido,también puede ser que noy asumo, con convicción:¡de nada sirve llorar! La veo por tierra reptarcuando oculta su humedad,con una lombriz terrena,por brozas de un humedal.…
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