¡VENGA, MADRID!
¡NI LA NUBE MÁS TEMIBLE PUEDE OSCURECER TU CIELO! Es mi miedo quien me lleva a suplicarte y un suspiro busca hondo mi consuelo: ¿Dónde estás, porque el pulso no te encuentro? que el quebranto y tu silencio, son aun recuperables. Fuiste…
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