¡NO TE LLAMES DOLORES!…
A LOLA ¡Cuánto dolor, madre mía! Si tu nombre es sufrimiento, nadie como tú sufrió. Mi corazón se resiente y, con sangre del puñal, tu dulzura te hace fuerte, y me ofreces transfusión. Dame cita por favor, me la harás un día…
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