LA SEXUALIDAD EN LA INFANCIA

El bebé, a diferencia de cualquier otro mamífero, no puede valerse con autonomía y es incapaz de abrirse al mundo sin los atentos cuidados, en general, de su madre. Es decir, se establece la unidad existencial MADRE-NIÑO-A.

En las etapas iniciales de contraste entre lo interno y lo externo, el neófito evoluciona en un estado “oceánico”, llamado así por su carácter omnipotente y narcisista y se siente instalado en un universo exiguo, en torno a sí mismo, donde orbitan su madre, los pechos (el biberón) su cuna, la bañera.

Entre el primero o segundo mes (a veces antes) la aparición de la sonrisa en el lactante es la primera manifestación de la ruptura de ese régimen autárquico: la sonrisa tiene un destino  y así comienza un mundo de relación; la reacción de placer no es, inicialmente, provocada por la  cara de la madre, como tal, que aún no reconoce, sino que responde a la percepción de un rostro de mujer visto de frente, una preforma de rostro materno que acabará siendo reconocido como forma, en el transcurso de la convivencia…(Continuará)

Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros